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Perros y niños: un enfoque realista

Actualmente en España nos encontramos con un alarmante escenario de malos tratos y abandono de mascotas que no parece remitir, este hecho debería hacernos replantear  las estrategias que están siendo utilizadas para minimizar o resolver dicha situación, un problema sistemático donde el foco de atención mayoritario se encuentra en las consecuencias - lo que es 

inevitable a la vez que necesario, pero deficiente.

Si miramos hacia la causa no hay apenas medidas que se tomen al respecto, con lo que el problema no se acaba de resolver y siempre volverá con mayor o menor intensidad, bajo mi punto de vista, la educación es la herramienta básica y pilar fundamental dónde apostar si queremos lograr un profundo cambio que sea representativo, por ello, he escrito “La niña que sabía de Perros”, un cuento infantil de fácil lectura que enseña a los niños conceptos fundamentales sobre la convivencia con perros para evitar incidentes y lograr una convivencia apacible.

Mitos sobre perros y niños
 

Algunas razas son mejores que otras para niños.

No estoy de acuerdo. No se puede generalizar que todos los individuos vayan a actuar igual, aunque en parte podríamos elegir alguna raza más o menos activa que fueran más compatibles con nuestro estilo de vida. Sin embargo, esa afirmación es muy peligrosa porque quienes la hacen a menudo se refieren a perros de presa como un peligro ( Pitbull, Amstaff …) por mi experiencia ellos pueden ser igual de adorables – o más- con los más pequeños. La clave está en el dueño, en cómo se ha educado el perro, en su socialización,  en la medida que este perro tenga sus necesidades atendidas, más que en “su marca”.
 

Hay que proteger al perro del niño.

¿En serio? ¿Es que ahora los niños son malos? Es absurdo decir eso a unos padres. Lo que hay que hacer es enseñar a los niños cómo y qué tienen que hacer con los perros. Un niño jamás abandonaría a su perro, jamás le maltrataría, un adulto sí. Aunque alguna vez veas a un niño sentarse encima de un perro o incluso apretarle, esta es una forma de mostrar afecto, de jugar con él, es la forma que él conoce, y eso no tiene nada que ver con ser malo. Es pura cuestión de educación. Decir que uno (u otro) es “malo” es la forma más rápida de eludir la responsabilidad del adulto.
 

Estar con el perro debe ser una recompensa para el niño.

Error. Estar con el perro es algo natural, y si los dos están de acuerdo (perro y niño) les dejaría juntos todo el tiempo posible. La ausencia del premio implica un castigo, entonces, ¿a mi perro le educo en positivo pero a mi hijo no? No, no es coherente. 
 

Contra condicionamiento para picos de estrés.
Es evidente que los niños lloran, de hecho lloran, gritan y hacen  muchísimo ruido y cada vez más alto. Es lo que hay. Cuando el niño llora no hay que darle un premio al perro, para empezar porque su llanto no es ningún premio es una circunstancia. ¿Entonces qué hago si mi perro se asusta? Déjale que se vaya, no le obligues a estar ahí, que pueda elegir dónde quiere estar y por cuánto tiempo. Es más importante que el perro pueda irse a descansar tranquilo que impedir al 

niño que se le suba encima.

Claves de éxito para trabajar con perros y niños

 

Empatía

Ponte en el lugar de esta familia. Ponte en el lugar de este niño. No lo digo del perro porque doy por hecho de que si estas en esta web, ya lo haces. Hay personas que hacen un gran esfuerzo por cuidar a su familia, su perro, lo único que quieren es convivir en paz todos, así que desde otra perspectiva analiza todos los puntos de vista. Sin juzgar.

La responsabilidad siempre es del adulto: ni del perro ni del niño. Es el adulto quien debe asumir responsabilidades, jamás responsabilizar a perro o niño.
 

La edad del niño cuenta mucho.

Hasta que los bebés no empiezan a gatear probablemente tendrá  muy poco contacto con el perro, pero es a partir del año cuándo caminan y querrán tener más contacto con los animales de la casa. Alrededor de 2 años hay un período sensibledónde los niños aún no son plenamente conscientes de sus actos y es cuándo será más fácil que les aprieten, se sienten encima de ellos etc.
Es responsabilidad del adulto vigilar dichas interacciones y tener muy claro que al perro no hay que obligarle a nada, si quiere ir, tiene que tener una vía de escape.

 

Dejar que el perro decida dónde quiere estar y por cuánto tiempo.

Si el perro está “cómodo” con el niño tirándole del pelo, es asunto suyo. Muchos perros (2 de mis 3 perros, por ejemplo) increíblemente se quedan tumbados y no se alejan mientras la niña le acaricia y le da algún tirón de pelo, es evidente que si la niña se pasa se irá pero la verdad es que aguanta bastante. Lo más importante es que el perro pueda largarse si quiere (que no esté encerrado en una habitación sin tener por donde huir) y así él decide cuánto tiempo quiere estar ahí.
 

Respetar descanso de la mascota.

El perro (al igual que los padres) necesita reponer energías y liberar estrés, para ello, siempre que quiera dormir, se le dejará tranquilo donde no le despierten.

Con bebés: adaptación previa y habituación progresiva.

Todos los cambios que se tengan pensado hacer en casa/rutinas/paseos a partir del nacimiento del bebé deberán llevarse a cabo meses antes. Si, habéis oído bien, meses (en plural) y una vez llegue el bebé jamás se debe regañar al perro delante del niño.
 

Enriquecer paseos es la clave.

Necesitaría una hora para explicar esto muy bien, intentaré resumirlo: un paseo enriquecido aportará bienestar y mejorará  la calidad de vida del perro, que posiblemente se verá afectada por un tiempo determinado ¿qué es un paseo enriquecido? ir suelto (lo mejor) o con una correa larga de unos 5 metros, 3 o 4 veces al día si es posible, por sitios dónde ÉL se sienta cómodo.
 

Implicar a los niños.

Un niño es una gran ayuda en el trabajo con una mascota. Mientras sus dueños te dirán a todo que si – por ejemplo cuando les preguntas si han seguido la terapia al pie de la letra -  los niños no mienten y además se implican muchísimo, si les explicas y les implicas, son los mejores aliados. Educar, otra vez más, es la clave.

Para saber más sobre perros y niños, visite www.perrosyniños.com

La niña que sabía de perros, porque jugando se aprende mejor.

Por Sumara Marletta
Educadora canina experta en re-educación de perros y dueños

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